24a. Dom Ord Ciclo B (Id=617)

Primera Lectura

Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban

Lectura del libro del profeta Isaías
50, 5-9a

En aquel entonces dijo Isaías:
"El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras, y yo no he opuesto resistencia, ni me he echado atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que tiraban mi barba. No aparté mi rostro a insultos y salivazos. El Señor me ayuda, por eso no quedaba confundido, por eso endurecí mi rostro como roca, y sé que no quedaré avergonzado. Cercano está de mí el que me hace justicia: ¿quién luchará contra mí? ¿Quién es mi adversario? ¿Quién me acusa? Que se me enfrente. El Señor es mi ayuda: ¿quién me condenará?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 114, 1-2.3-4.5-6.8-9

Caminaré en la presencia del Señor.
Ambulabo coram Dómino in regione vivorum

Amo al Señor porque escucha el clamor de mi plegaria; porque me prestó atención cuando mi voz lo llamaba.
Caminaré en la presencia del Señor.
Ambulabo coram Dómino in regione vivorum

Redes de angustia y de muerte me alcanzaron y me ahogaban; entonces rogué al Señor que la vida me salvara.
Caminaré en la presencia del Señor.
Ambulabo coram Dómino in regione vivorum

El Señor es bueno y justo, nuestro Dios es compasivo; a mí, débil, me salvó y protege a los sencillos.
Caminaré en la presencia del Señor.
Ambulabo coram Dómino in regione vivorum

Mi alma libró de la muerte, del llanto los ojos míos, y ha evitado que mis pies tropiecen por el camino. Caminaré ante el Señor a la tierra de los vivos.
Caminaré en la presencia del Señor.
Ambulabo coram Dómino in regione vivorum

Segunda Lectura

La fe, si no se traduce en obras, está completamente muerta

Lectura de la carta del apóstol Santiago
2, 14-18

Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no lo demuestra con obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?
Supongamos que un hermano o una hermana carece de ropa y del alimento necesario para el día, y que uno de ustedes le dice: "Que te vaya bien; abrígate y come", pero no le da lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve que le digan eso?
Así pasa con la fe: si no se traduce en obras, está completamente muerta. Quizá alguien podría decir: "Tú tienes fe y yo tengo obras. Enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te demostraré mi fe".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
No permita Dios que yo me gloríe en algo que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo.
Mihi absit gloriari nisi in cruce Domini nostri Jesu Christi, per quem mihi mundum crucifixus est, et ego mundo

Aleluya.

Evangelio

Dijo Pedro: "Tú eres el Mesías"

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 27-35

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los pueblos de Cesarea de Filipo; por el camino les hizo esta pregunta:
"¿Quién dice la gente que soy yo?"
Ellos le contestaron:
"Algunos que Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que uno de los profetas".
El les preguntó:
"Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?"
Pedro le respondió:
"Tú eres el Mesías".
Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie. Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día. Todo esto lo decía con entera claridad.
Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos
reprendió a Pedro, diciéndole:
"¡Apártate de mí, Satanás!,
porque tú no piensas como Dios, sino como los hombres".
Después llamó a la gente y a sus discípulos y les dijo:
"El que quiera venirse conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

Las maravillas de la creación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque creaste el universo entero, estableciste el continuo retorno de las estaciones, y al hombre, formando a tu imagen y semejanza, sometiste las maravillas del mundo, para que, en nombre tuyo, dominara la creación, y, al contemplar tus grandezas, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro.
A quien cantan los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]